En este trabajo se pretende mostrar la existencia de componentes estructurales en la contratación temporal, para ello, se pone de manifiesto, en primer lugar, que la tasa de fallo de los contratos temporales se ajusta a una curva de bañera y, por lo tanto, es susceptible de serle aplicada la teoría de fiabilidad. Por otra parte, como se demuestra en el trabajo, la relación que las funciones Berny, propias del campo del análisis de inversiones, mantienen con las funciones Weibull, habituales en teoría de fiabilidad, nos permiten proponer un ajuste cuyo resultado y planteamiento nos conducen a la conclusión de que existen comportamientos estructurales, ajenos al ciclo económico, en la duración de los contratos temporales (en la provincia de Almería).
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