El artículo parte de dos constataciones, por un lado, que "la identidad es conferida, mantenida y transformada socialmente, "es una construcción social" y la segunda, que "la identidad de los jóvenes españoles de estos comienzos de siglo es una identidad abierta y compleja". Esta identidad se construye sobre tres pilares, cuyos rasgos más característicos son: la imagen que los jóvenes tienen de sí mismos, la representación que de su entorno social se hacen los jóvenes y el proyecto vital que se trazan los jóvenes y las acciones que desarrollan.
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