El arte del pasado sigue operando hoy asumiendo nuevas funciones, algunas de ellas relacionadas con la identidad. Este artículo llama la atención sobre la persistencia en la historia que enseñamos y en la práctica museistica con vencional de un concepto etnocéntríco -y androcéntrico- del arte propio de la tradición occidental que ha sido radicalmente impugnado por la vanguardia moderna cuando opuso a la deriva alien adora de la civilización la autenticidad de lo primitivo y el diálogo con otras culturas. Como también permanecen arraigados muchos tópicos elaborados por la deriva nacionalista de la historiogra fía académica en el xix y buena parte del xx, a la búsqueda de la idiosincrasia artistíca como manifestación del alma nacional.
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