El artículo hace una propuesta de clasificación de las movilizaciones estudiantiles en la España contemporánea en función del grado de identificación profesional del colectivo escolar y el nivel de control político sobre sus actividades. Se formula de este modo un conjunto de tipos ideales que incluyen desde la algarada estudiantil a la autodefensa corporativa, la reivindicación profesional, la competición política faccional o la sindicación más o menos oficializada y burocratizada. Concluye que la movilización escolar tiene como característica específica su carácter fragmentario, debido a factores como el carácter estacional de las actividades académicas, los limites temporales de la vida escolar (con la evidencia de un acelerado relevo generacional) o la diversidad de intereses confluyentes en la comunidad universitaria. Sólo cuando logra converger estratégicamente con otros movimientos disidentes, la protesta estudiantil tiene repercusiones políticas.
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