El valor de mercado de una empresa no se mide solamente por el dinero que ingresa. A ojos de los inversores, la capacidad de mantener los beneficios en el futuro es más importante que los resultados puntuales. Apostar por el desarrollo sostenible aporta una imagen de credibilidad y genera confianza, hace el negocio más atractivo ante los clientes y la sociedad en general. Es un indicativo de la Calidad y efectividad global del sistema de gestión y, por tanto, un valor añadido para las partes interesadas. Además, puede convertirse en un instrumento para potenciar los procesos de cambio y mejorar el rendimiento global de la organización.
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