Las imágenes, cada vez más numerosas y presentes a nuestro alrededor, constituyen un medio de comunicación muy apreciado. Pero no hay que fiarse de ellas, pues son poco interactivas y fáciles de falsificar. Además, las ultimas proezas técnicas son inquietantes, pues las imágenes de síntesis parecen permitir manipulaciones muy peligrosas. Tampoco olvidemos que el espectador da forma a la imagen cuando de proyecta sobre ella. En definitiva, la imagen contribuye a crear un mundo artificial a elección de los periodistas. Desconfiemos, pues, de este medio de comunicación, pues no hay imágenes justas, sino simplemente imágenes
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