En la política educativa internacional se ha planteado que los mejores programas de alfabetización y educación básica para jóvenes y adultos son aquellos que parten de las prácticas y conocimientos previos de los educandos. En este artículo argumentamos que «conocer las prácticas» y los «conocimientos previos» implica también conocer aspectos profundos de la relación entre los individuos y sus comunidades con la escuela, con la cultura escrita y las creencias y las condiciones históricas que pueden obstaculizar el acceso a la lectura, la escritura y la educación formal. Planteamos que, más allá de las características específicas de los programas y los cursos de alfabetización, existen procesos sociales relacionados con la pobreza, las creencias generacionales y la condición de género, que están en juego en los procesos educativos; concluimos que los educadores deben tener en cuenta estos factores cuando plantean cualquier actividad educativa cuyo propósito es promover la apropiación de la cultura escrita.
Current thinking in international educational policies aimed at promoting literacy and adult education posit that the best programs are those that consider the previous knowledge and social practices of learners. In this article we argue that contemplating «previous knowledge» and «social practices» also includes taking into account deeper aspects of the relationship of individuals and their communities with schooling, literacy, and the beliefs and historical conditions that can hinder access to reading and writing and formal education. We posit that there are social processes related to poverty, generational beliefs and experiences with written language and gender issues that come into play during educational processes. Our central conclusion is that these factors, as well as specific characteristics of program, must be considered by educators when planning literacy and basic education agendas.
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