El Estatuto de Gernika ha sido en los últimos tiempos objeto de discusión. Para algunos ha perdido el valor que pudo poseer en su día. Es preciso recordar, sin embargo, que para otros el Estatuto nunca tuvo valor, que su rechazo no se basa en la cota, mayor o menor, de competencias previstas en él. Su rechazo se basa en que no nace de la plena soberanía, que no es producto de la total soberanía vasca, que es un pacto, un compromiso. Si el Estatuto ha ido perdiendo fuerza ha sido también porque no se ha sabido desarrollar la sociedad vasca a partir de él, no se ha sabido desarrollar nación basándose en él, no se ha sido capaz de construir una nueva identidad en el marco puesto por el Estatuto. En una sociedad tan complicada, plural y compleja como la nuestra no existe, sin embargo, otra vía para construir nación, si no se quiere correr el riesgo de la división
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados