La lucha por el "alma" de Europa se ha convertido en una rivalidad entre dos visiones económicas difíciles de compatibilizar: un modelo liberal, anglosajón, competitivo - con predicamento en las islas británicas, Irlanda, España, Holanda, Italia, los países nórdicos y los de la ampliación -, y otro más dirigista defendido esencialmente por Francia y Bélgica, con Alemania como el fiel de la balanza que terminará por inclinarse en uno y otro sentido después de las próximas elecciones.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados