El profesor de ingeniería como el resto de los docentes es el responsable de planificar, orientar, motivar y evaluar un proceso de enseñanza-aprendizaje que sea eficaz y eficiente, es decir: capaz de lograr que todos los alumnos que realicen las actividades previstas alcancen un adecuado logro de los objetivos programados; consumiendo la menor cantidad de recursos, o dicho de otro modo, minimizando su coste, contabilizando en éste el tiempo dedicado por los alumnos al logro de dichos objetivos. Las peculiaridades que puedan atribuirse a los profesores de ingeniería respecto a otros docentes han de derivarse, por tanto, de las diferencias entre tos objetivos formativos de los ingenieros frente a los que definen la formación de otros universitarios, En el modelo tradicional de enseñanza de ingeniería, ampliamente extendido, se presta gran atención al desarrollo de ciertas capacidades como el razonamiento abstracto, la visión espacial, la modelización de fenómenos físicos y su medida, o el llamado pensamiento convergente La realidad de la práctica profesional de la ingeniería exige, además, otras capacidades que deberían cultivarse en mayor medida: la capacidad de innovación, la solución de problemas multidisciplinares y de carácter socio-técnico-económico, el trabajo en equipo y las relaciones humanas, entre otras. A través de la formación de los profesores debe influirse en un cambio progresivo de modelo de formación, en el marco de políticas institucionales que favorezcan dicho cambio
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