El presente articulo pretende arrojar alguna luz sobre los posibles efectos desequilibradores que, previsiblemente, se han escondido en la distribucion de los recursos feder desde la reforma de los fondos estructurales de 1988. A priori, el feder ha venido aportando mas recursos, en terminos absolutos, que el fci, pero, sin embargo, la redistribucion de esos recursos en base a la poblacion a la que asisten no parece haber seguido criterios ortodoxos: son las regiones mas desfavorecidas, dentro de las clasificadas objetivo numero uno, las que estan recibiendo el mayor volumen de fci en funcion de su poblacion, pero no se aprecia la misma tendencia con los recursos feder.
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