A lo largo del presente artículo caracterizamos los dos extremos del "gestor de personas": el líder que olvida la importancia de conocer a sus personas, apoyarlas, darles participación en la propia toma de decisiones (caricaturizado como un Capitán General del ejército); y aquel que se interesa por conocer los problemas de su equipo, sus intereses, motivaciones...aquel que, en definitiva(caricaturizado como un entrenador de personas), acaba cosechando un clima de confianza, respeto y participación. La diferencia entre ambos estriba en la puesta en práctica o no de su inteligencia emocional.
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