Los sentimientos no dejan de ser vibraciones que desde el exterior o desde nuestro interior se mezclan con la sinfonía de nuestro ser y crean sensaciones consonantes o disonantes. Nuestra voz es un gran instrumento para trabajar con estos sentimientos y la medicina china, como muchas tradiciones antiguas, tiene formas de incidir en estas emociones que son bases de mal o de bien-estar.
No sabemos si al nacer un niño llora para decir algo, para celebrar o sencillamente para avisar que ha llegado a este mundo. Desde luego, este primer sonido sale de lo más profundo de su ser y parece aliviar al pequeño de la impresión de este cambio tan brusco en su vida. A lo largo de la vida nos vamos haciendo menos expresivos pero Ah, Eh, Uf, Uy, Ay... nos siguen acompañando continuamente.
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