Argentina
Las lesiones osteocondrales (OC) no reveladas por los estudios radiográficos convencionales (contusiones óseas) han sido descritas mediante resonancia magnética (RM) en un alto porcentaje de los pacientes con lesión aguda del ligamento cruzado anterior (LCA). El objetivo de este estudio prospectivo es el de analizar a un grupo de pacientes con rotura del LCA y lesión OC asociada diagnosticada por RM inicial, evaluándolos en forma clínica y con una segunda RM luego de 2 años de la reconstrucción del LCA.
Las lesiones OC fueron clasificadas en las RM pre y posoperatorias en tres grados, según el aspecto de las imágenes y su relación espacial con la superficie articular: grado I (hemorragia difusa intramedular sin contigüidad con el hueso subcondral), grado II (hemorragia contigua al hueso subcondral) y grado III (depresión o solución de continuidad del contorno de la superficie articular). Fueron evaluados 21 pacientes que presentaban lesiones OC en las RM preoperatorias. Quince (71%) presentaban resolución de la contusión ósea sin secuela evidente en la RM de control.
Los 6 pacientes restantes (29%) presentaban una secuela de la lesión OC que consistía en disminución del grosor del cartílago articular, depresión de la cortical o defecto osteocondral. De acuerdo con nuestros resultados, las lesiones grados I y II tenderían hacia una resolución espontánea en un alto porcentaje de los casos; por esta razón, en la mayoría de los casos no se debería actuar sobre la lesión condral ni alterarse los protocolos de rehabilitación. Por el contrario, en las lesiones grado III se observa secuela en la RM; en estos casos es factible considerar la conveniencia de un tratamiento preventivo.
Despite the high prevalence of osteochondral lesions in patients with anterior cruciate ligament (ACL) rupture, little is known regarding the clinical significance of these lesions. The purpose of this study was to evaluate magnetic resonance imaging (MRI) secuelae and clinical correlation of bone bruises originated at the time of ACL rupture with more than two years following reconstruction. The study group included 21 patients whose initial MRI scans demonstrated trabecular microfractures and an acute ACL rupture. A second knee MRI was performed from 24 to 60 months post-operatively (34 months average). A three level grading system based on MRI appearance and location of the osteochondral lesions was defined as follows: type I, medullar component distant from the subjacent articular surface; type II, contiguity to the subjacent articular surface; type III, depression of the articular surface. In 15 patients (71%), bone bruises resolved without evidence on the second MRI. In the remaining six patients (29%), a secuelae of the osteochondral lesion was evident on the MRI. The results suggest that the natural history of a lesion type I or II is to spontaneous resolution. Also, these findings support the idea that the surgical timing and rehabilitation program should not be changed in this group of patients. However, in those patients showing lesions type III at the initial MRI, a preventive treatment may be considered.
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