El presente artículo analiza la tensión ontológica y teológica entre el historicismo relativista contemporáneo y la noción de Tradición inmutable en la teología católica. A partir de una confrontación entre la metafísica clásica —representada por la teoría de la iluminación de San Agustín de Hipona y el acto puro de Santo Tomás de Aquino— y las corrientes modernistas, se examina la incoherencia doctrinal y política del catolicismo liberal.
Asimismo, se propone el modelo de resistencia monástica de San Bernardo de Claraval y San Bruno de Colonia como paradigmas de preservación del depositum fidei en tiempos de crisis eclesial. El estudio concluye que la superación de la actual crisis doctrinal no reside en la adaptación adaptativa al siglo, sino en la restauración del teocentrismo y la soberanía social de Jesucristo (Cristo Rey).
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