El término “Edadismo” que se define como discriminación por la edad, va a ser focalizado, en este artículo, en las personas mayores. El edadismo engloba tanto al denominado estructural (el que infringen las instituciones y las personas) como el autoedadismo (el que nos ejercemos nosotros mismos). Este último se va a tratar de forma independiente pues lo que realmente resulta más negativo para la salud es aquello que percibimos, pensamos y sentimos sobre nuestra edad. Se intenta dar una explicación, en base a los conocimientos recogidos en publicaciones científicas, de los mecanismos por los que el edadismo y concretamente el autoedadismo, pueden hacer que una persona pierda su salud, acelere su envejecimiento y acorte su esperanza de vida. En este marco, se comprenderá que si bien controlar los efectos deletéreos para la salud que tiene el edadismo estructural le corresponde a las instituciones y la sociedad, debiendo establecer medidas de información, educación, promoción de relaciones intergeneracionales, etc., en el caso del autoedadismo, somos cada uno de nosotros los que tenemos que asumir ese control. Y para ello, hay que considerar cómo se consigue mantener la salud y cómo podemos defendernos del edadismo y del autoedadismo para alcanzar una longevidad saludable.
The term “ageism,” defined as discrimination based on age, will be focused in this article on older adults. Ageism encompasses both so-called structural ageism (that exercised by institutions and individuals) and self-ageism (that which we exercise upon ourselves). The latter will be addressed separately, since what is truly most detrimental to health is what we perceive, think, and feel about our own age. An explanation is proposed, based on knowledge gathered from scientific publications, of the mechanisms through which ageism, and specifically self-ageism, may cause a person to lose health, accelerate aging, and shorten life expectancy. Within this framework, it will become clear that, although controlling the deleterious health effects of structural ageism is the responsibility of institutions and society—which should establish measures involving information, education, promotion of intergenerational relationships, etc.—in the case of self-ageism, each of us must assume that responsibility ourselves. For that, it is necessary to consider how health can be maintained and how we can defend ourselves against ageism and self-ageism in order to achieve healthy longevity.
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