En 1929, Sevilla se lanzó a conquistar el futuro. Levantó palacios imposibles, abrió avenidas monumentales y se vistió de modernidad para seducir al mundo. Pero tras el brillo de la Exposición Iberoamericana latían sus viejas heridas: barrios sumidos en la pobreza, inundaciones devastadoras y una ciudad que, entre el sueño y la supervivencia, luchaba por no quedar rezagada. Este es el relato de aquel certamen que deslumbró, dividió y transformó para siempre a la capital del sur.
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