México
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Esta contribución busca explicar la alternancia histórica de 2023 en el Estado de México mediante el análisis de los efectos divergentes que tuvo la integración de las dos alianzas partidistas que compitieron por la gubernatura. Con base en el seguimiento hemerográfico de la confección de las candidaturas y en el análisis de datos de encuestas y de los resultados electorales, nuestra hipótesis sostiene que la clave de esta elección reside en el nivel contrastante y discordante de cohesión de las coaliciones contendientes. La candidatura común de la alianza Juntos Haremos Historia (integrada por Morena, Partido del Trabajo [PT] y Partido Verde Ecologista de México [PVEM]) fue consensada sin fricciones internas mucho antes del inicio del proceso. Ello generó condiciones idóneas para realizar la campaña con un mando centralizado y se reflejó en una notable expansión socioterritorial de sus electorados. En cambio, la alianza Va por el Estado de México (compuesta por el Partido Revolucionario Institucional [PRI], Partido Acción Nacional [PAN], Partido de la Revolución Democrática [PRD] y Nueva Alianza [NA]) no logró consolidarse; su candidata suscitó divergencias en el seno de su propio partido y enfrentó resistencias de diversos sectores panistas y perredistas. Estas tensiones retrasaron el arranque de su campaña y fragmentaron las estrategias de promoción territorial del voto en diferentes mandos, lo cual se tradujo en una profunda reconfiguración geográfica de los electorados priistas, el repliegue de los electorados panistas, una nueva fractura de los electorados perredistas, así como la dispersión de los electorados aliancistas.
This work seeks to explain the historic political alternation at Estado de México in 2023 through the analysis of the effects of the contrasting ways in which the two alliances that competed for the governorship were integrated. Our hypothesis states that the key to the election lies in the diverging levels of cohesion of the contending coalitions. The common candidacy of the political alliance called Juntos Haremos Historia (integrated by Morena, Partido del Trabajo [PT], and Partido Verde Ecologista de México [PVEM]) was nominated long before the start of the contest without internal frictions, generating conditions to campaign with a centralized command and a remarkable territorial expansion of their electorates. The alliance Va Por el Estado de México failed to consolidate; her candidate had to overcome several difficulties to get the support of her party, the Partido Revolucionario Institucional (PRI), and faced resistances from the Partido Acción Nacional (PAN) and the Partido de la Revolución Democrática (PRD) leadership. These divisions delayed the start of her campaign and fragmented the territorial strategies to promote the vote in different commands. This resulted in a deep geographical reconfiguration of the PRI voters, the demobilization and retraction of the PAN electorates, the erosion and fracture of the PRD voters, as well as the dispersion of the alliance electorates.
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