Alex Arturo Perlaza Estupiñán, Darley Jhosue Burgos Angulo, Giovanny Álava Magallanes, Luisana Isabel Plaza Criollo, Wendy Isabel Montoya Arellano, Domingo Ricauter Rodríguez Batioja, John Fabián Menoscal Burgos
La frecuencia semanal es un componente importante en la planificación del entrenamiento de fuerza, pero aún se requiere más evidencia sobre la respuesta diferencial entre los programas de tres y cinco sesiones semanales en jóvenes universitarios. El objetivo fue comparar los efectos de un programa de entrenamiento de fuerza de cinco días a la semana (5D) frente a uno de tres días (3D) en el rendimiento de ocho ejercicios de fuerza en estudiantes universitarios. Se realizó un estudio cuantitativo con diseño cuasiexperimental de medidas pretest-postest con una muestra de 128 estudiantes de la Universidad de Guayaquil, distribuidos en dos grupos de 64 participantes. Los dos programas se realizaron durante 16 semanas e incluyeron los mismos ocho ejercicios, tres series de 10–12 repeticiones y una progresión de intensidad del 60–70% al 75–85% de 1RM, pero difirieron en frecuencia y distribución del entrenamiento a lo largo de la semana. Los grupos fueron comparados mediante ANCOVA, empleando el rendimiento basal como covariable. En seis de los ocho ejercicios se observó una mejor respuesta en el grupo 5D, según los resultados. Las diferencias ajustadas más grandes se encontraron en la prueba de hip thrust (F=300.14; **p<.001**), la sentadilla hack (F=65.37; **p<.001**) y el peso muerto (F=53.78; **p<.001**), así como también fueron significativas en el press de banca plano, el jalón al pecho y la prensa de piernas. No hubo diferencias significativas en press inclinado (F = 0.74; p<.391) y curl de bíceps (F = 0.02; p<.887). En conclusión, el programa de cinco días condujo a un mejor rendimiento de fuerza en la mayoría de los ejercicios evaluados, pero esta ventaja no fue consistente entre los diferentes patrones de movimiento.
Weekly frequency is an important component in strength training planning, but more evidence is still needed on the differential response between three and five session per week programs in young university students. The objective was to compare the effects of a five-day-a-week (5D) strength training program versus a three-day-a-week (3D) program on the performance of eight strength exercises in university students. A quantitative study with a quasi-experimental pretest-posttest design was conducted with a sample of 128 students from the University of Guayaquil, distributed into two groups of 64 participants. The two programs were conducted over 16 weeks and included the same eight exercises, three sets of 10–12 repetitions, and an intensity progression from 60–70% to 75–85% of 1RM, but they differed in frequency and distribution of training throughout the week. The groups were compared using ANCOVA, employing baseline performance as a covariate. In six of the eight exercises, a better response was observed in the 5D group, according to the results. The largest adjusted differences were found in the hip thrust test (F=300.14; **p<.001**), the hack squat (F=65.37; **p<.001**), and the deadlift (F=53.78; **p<.001**), as well as being significant in the flat bench press, the lat pulldown, and the leg press. There were no significant differences in the incline press (F = 0.74; p<.391) and bicep curl (F = 0.02; p<.887). In conclusion, the five-day program led to better strength performance in most of the evaluated exercises, but this advantage was not consistent across different movement patterns.
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