Murcia, España
Madrid, España
Elche, España
Antecedentes Los cuidadores informales son clave para la seguridad en la atención domiciliaria.
Objetivo Evaluar si los resultados de una formación inmersiva para reducir errores en los cuidados difieren según el sexo del cuidador.
Métodos Estudio comparativo aleatorizado con evaluación pre-post que comparó entrenamiento con realidad virtual (RV; n = 70) y mediante vídeo 360° (360VT; n = 71). Los datos se recogieron antes y tres meses después de la intervención. La variable principal fue el número de errores en el cuidado domiciliario autodeclarados. Los datos se analizaron mediante un modelo de regresión de Poisson de efectos mixtos.
Resultados El número medio de errores autodeclarados por cuidador disminuyó de 0,91 a 0,46 tras la formación. Los análisis exploratorios por subgrupos mostraron variaciones en los cambios pre-post según la modalidad y el sexo, con reducciones estimadas mayores entre las mujeres del grupo de RV (IRR = 0,29; IC95%: 0,14–0,59; p = 0,0005) y entre los hombres del grupo 360VT (IRR = 0,19; IC95%: 0,06–0,60; p = 0,0048). La interacción fase × modalidad × sexo fue estadísticamente significativa (IRR = 13,88; IC95%: 1,95–98,75; p = 0,0087). La satisfacción fue elevada en conjunto, aunque las mujeres del grupo de RV comunicaron una menor facilidad para participar (p ajustado = 0,0373).
Conclusiones La formación inmersiva podría contribuir a mejorar la seguridad de los cuidados en el domicilio, aunque su implementación requiere una introducción adecuada a la tecnología y nuevos estudios con diferentes perfiles de cuidadores.
Background Informal caregivers are key to home-based care safety.
Objective To evaluate whether the effectiveness of immersive training aimed at reducing home-based care errors differs according to caregiver sex.
Methods A randomized comparative study with pre–post assessment involving 141 informal caregivers compared virtual reality (VR; n = 70) and 360° video training (360VT; n = 71). Data were collected at baseline and three months after the intervention. The primary outcome was the number of self-reported home-based care errors. Data were analysed using a mixed-effects Poisson regression model.
Results The mean number of self-reported errors decreased from 0.91 to 0.46 per caregiver after training. Exploratory subgroup analyses suggested that pre–post changes may have differed according to training modality and caregiver sex, with larger estimated reductions among women in the VR group (IRR = 0.29, 95%CI: 0.14–0.59; p = 0.0005) and among men in the 360VT group (IRR = 0.19, 95%CI: 0.06–0.60; p = 0.0048). The phase × modality × sex interaction was statistically significant (IRR = 13.88, 95%CI: 1.95–98.75; p = 0.0087). Satisfaction was high overall, although women in the VR group reported lower ease of participation (adjusted p = 0.0373).
Conclusions Immersive training may contribute to improving home-based care safety among informal caregivers. These findings also highlight the importance of appropriate onboarding, usability adaptations, and further evaluation in larger and more diverse caregiver populations.
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