Varón de 62 años remitido a consultas de dermatología para la valoración de unas lesiones en ambas axilas presentes desde hacía dos meses, con prurito y escozor asociados. Había realizado tratamiento con itraconazol oral y mometasona tópica, sin mejoría. A la exploración, se evidenciaban placas eritematoparduzcas, bien delimitadas, con pápulas hiperqueratósicas sobreimpuestas y leve maceración en el fondo. Se recogió cultivo para bacterias y se utilizó la luz de Wood sobre las lesiones, con una llamativa fluorescencia rojo coral.