El desarrollo de un esquema oclusal con un número y una localización apropiados de contactos oclusales tiene una importacia capital para la viabilidad a largo plazo de cualquier rehabilitación protésica. No obstante, esto puede llevarnos mucho tiempo. Para evitar errores indebidos, tanto el odontólogo como el técnico de laboratorio deben demostrar un grado elevado de compentencia. Muchos operarios creen que para poder controlar adecuadamente las variables oclusales hay que emplear instrumentos bastantes sofisticados y técnicas complejas, especialmente a la hora de llevar a cabo rehabilitaciones muy extensas. En este artículo presentamos los principios de una técnica para la que se utiliza un instrumental simplificado, pero perfectamente válido en las manipulaciones clínicas y de laboratorio necesarias para fabricar una prótesis plenamente satisfactoria. En la primera parte se describe la forma de registrar la posición espacial de ambas arcadas de un paciente.
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