• La gastritis crónica atrófica es consecuencia de una alteración en los ciclos destrucción/regeneración celulares secundario a una inflamación crónica, que provoca un adelgazamiento de la mucosa. La progresión habitual es inflamación crónica, atrofia de la mucosa gástrica, displasia, metaplasia, adenocarcinoma gástrico.
• La gastritis atrófica se clasifica en dos grupos: autoinmune y multifocal (la etiología de esta última son agresiones externas, principalmente Helicobacter pylori (H. pylori) • Los síntomas de la gastritis atrófica son muy inespecíficos, principalmente dispepsia y reflujo, y además puede cursar de forma asintomática.
• Para establecer un diagnóstico de sospecha, solemos apoyar la clínica en hallazgos analíticos secundarios al síndrome malabsortivo como ferropenia o déficit de vitamina B12.
• El diagnóstico de confirmación se establece mediante endoscopia digestiva alta con toma de biopsias.
• De forma general se debe recomendar suspensión de hábitos de riesgo y posteriormente individualizar el tratamiento según la sintomatología y la necesidad de suplementación.
• En caso de H. pylori positivo se debe realizar tratamiento erradicador con un control tras un mes postratamiento.
• En caso de gastritis atrófica autoinmune se recomienda realizar cribados oportunistas de otras enfermedades de etiología autoinmune.
• No existen recomendaciones claras en cuanto al seguimiento endoscópico salvo en los casos de alto riesgo, en los que se recomienda realizarlo cada tres años.
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