El Presupuesto Participativo, a pesar de todas las dificultades surgidas en su funcionamiento, sigue siendo una de las innovaciones participativas más reconocida, premiada, utilizada y con mayor expansión por el mundo. En todo este tiempo los expertos han señalado el enorme potencial que tiene para beneficiar y transformar las problemáticas de desarrollo, especialmente aquellas relacionadas con la mejora de la conciencia ciudadana, la inclusión social, el medioambiente, la planificación urbana, la transparencia y los servicios básicos. En cambio, hay otros temas en relación al Presupuesto Participativo que han sido menos analizados, como son la justicia ambiental y la justicia social. En este artículo se han examinado estas dos cuestiones a partir del estudio de un caso concreto: el Presupuesto Participativo de la ciudad de Madrid (España). Para analizar la justicia ambiental se han elegido las propuestas aprobadas durante los años de funcionamiento del proceso en ocho distritos de la ciudad, cuatro de la zona centro y cuatro del sur, distritos con un número de población semejante, pero con diferencias muy apreciables en cuanto al nivel socioeconómico. Como conclusión podemos señalar que en todos ellos los ciudadanos proponen y aprueban propuestas sobre espacios verdes y medioambiente. Para la justicia social hemos utilizado las cantidades asignadas para cada uno de los ocho distritos y la posibilidad de espacios específicos para grupos menos escuchados en la gestión de la ciudad: niños y jóvenes. En este caso se han apreciado diferencias claras entre la gestión del proceso relacionadas con la ideología de los partidos del gobierno de la ciudad. Por último, indicar que sería interesante ampliar el análisis con experiencias de otras ciudades, ya que nos permitiría conocer con más profundidad el papel de los actores implicados, ciudadanos y gobierno municipal, desde estas dos perspectivas: justicia ambiental y equidad social.
Participatory budgeting, despite all the difficulties encountered in its implementation, remains one of the most recognized, awarded, widely used, and fastest-growing participatory innovations in the world. Throughout this time, experts have highlighted its enormous potential to benefit and transform development challenges, especially those related to improving civic awareness, social inclusion, the environment, urban planning, transparency, and basic services. However, other issues related to participatory budgeting have been less analyzed, such as environmental justice and social justice. This article examines these two issues through a specific case study: the participatory budget of the city of Madrid (Spain). To analyze environmental justice, the following proposals were selected. The proposals chosen to analyze environmental justice are approved during the years the process has been in operation in eight districts of the city—four in the city center and four in the south—districts with similar populations but significant differences in socioeconomic levels. In conclusion, we can note that in all of them, citizens propose and approve initiatives related to green spaces and the environment. For social justice, we used the allocated funds for each of the eight districts and the possibility of creating specific spaces for groups whose voices are often underrepresented in city management: children and young people. In this case, clear differences were observed in the management of the process related to the ideology of the city's governing parties. Finally, it would be interesting to broaden the analysis with experiences from other cities, as this would allow us to understand more deeply the role of the actors involved—citizens and municipal government—from these two perspectives: environmental justice and social equity.
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