Este artículo examina cómo la dinámica de la actual mutación geopolítica afecta al espacio euroatlántico y la analiza a través de un marco estructurado en torno a varios ejes interconectados. En primer lugar, establece una analogía histórica entre el actual escenario geopolítico de la Unión Europea (UE) y la Italia del cinquecento, con el fin de destacar las vulnerabilidades de un poder económico que carece de una arquitectura de seguridad propia. Esto permite, en segundo lugar, examinar la dicotomía entre la importancia geopolítica de Europa y el riesgo de caer en una suerte de «vasallaje» estructural frente a potencias externas.
A continuación, el artículo profundiza en la naturaleza de la relación con los Estados Unidos (EE. UU.) para determinar si su comportamiento se corresponde con el de un aliado depredador, analizando las implicaciones de este en una Alianza Atlántica que se está transformando hacia un modelo puramente transaccional.
Al mismo tiempo, aborda el papel de Rusia como una amenaza directa que reintroduce métodos de ocupación territorial y coerción militar. Asimismo, el estudio incorpora la proyección de China como el competidor estratégico a largo plazo, cuya presión multidimensional desafía cada vez más tanto los estándares de seguridad como el orden normativo occidental.
Por último, el estudio concluye señalando la encrucijada a la que se enfrenta Europa:
consolidar una autonomía estratégica respaldada por capacidades militares o resignarse a una soberanía debilitada, en la que el futuro de la ciudadanía europea se decida fuera de sus fronteras
This article examines how the dynamics of the ongoing geopolitical shift affect the Euro- Atlantic space, using a framework structured around several interconnected axes. First, it draws a historical analogy between the European Union’s (EU) current geopolitical environment and Cinquecento Italy to highlight the vulnerabilities of an economic power that lacks its own security architecture. This serves as a foundation for a second analysis:
the dichotomy between Europe’s geopolitical significance and the risk of descending into a state of structural “vassalage” toward external powers.
The article then scrutinizes the nature of the relationship with the United States (U.S.) to determine whether its behaviour corresponds to that of a predatory ally, particularly within an Atlantic Alliance shifting toward a purely transactional model.
Simultaneously, it addresses the role of Russia as a direct threat that has reintroduced methods of territorial occupation and military coercion. Likewise, the study incorporates China’s projection as a long-term strategic competitor whose multidimensional pressure increasingly challenges both security standards and the Western normative order.
Finally, the study concludes by highlighting the crossroads at which Europe stands: either consolidating strategic autonomy backed by credible military capabilities or resigning itself to a diluted sovereignty, where the future of European citizenship is decided beyond its own borders.
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