• La polifarmacia, definida como el uso de cinco o más medicamentos, es una preocupación creciente en ancianos, afectando cerca del 45% de la población mayor y siendo especialmente prevalente en residencias. Se asocia con un mayor riesgo de interacciones, hospitalizaciones, deterioro funcional y aumento de la mortalidad.
• La medicación potencialmente inapropiada (MPI) es frecuente y puede identificarse mediante criterios explícitos como STOPP/START, siendo gran parte de la MPI explicable por un número limitado de criterios.
• Las causas de la polifarmacia son multifactoriales: cambios fisiológicos relacionados con la edad, multimorbilidad, la “cascada de prescripción” (confundir efectos adversos con nuevos síntomas), falta de coordinación entre prescriptores y escasa práctica de la deprescripción.
• La deprescripción consiste en la suspensión sistemática de fármacos cuyo riesgo supera al beneficio, buscando mejorar la seguridad y la calidad de atención.
• Su proceso debe ser estructurado e individualizado: recopilar la historia farmacológica, identificar MPI, evaluar el balance riesgo/beneficio, planificar la reducción gradual de la dosis y realizar un seguimiento y apoyo continuos.
• El éxito de la deprescripción se apoya en un enfoque centrado en el paciente, donde la entrevista motivacional ayuda a resolver ambivalencias y la toma de decisiones compartida asegura que las decisiones sobre medicación se alineen con los valores y preferencias del paciente, fomentando la adherencia y el compromiso con el plan terapéutico.
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