Las emociones humanas rara vez son superfluas, por ello recurrimos a la lírica, a la escritura, a la literatura como medio de desahogo. Ver nuestros sentimientos plasmados en versos y estrofas nos permite sentir que recobramos cierta ligereza. Al renacimiento del arte le acompaña el nuestro propio, y el sentir se encuentra muerto cuando el desamor aflora.
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