Coincide que la protagonista de la segunda película de Júlia de Paz Solvas es también una hija (Carmela), aunque más joven y permeable. Desde su mirada sensible, la película pone el foco en una violencia silenciosa: la que atraviesan los hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia machista. "Desde una mirada intergeneracional, la película reflexiona en la herencia de la feminidad, el amor y la culpa", explica la directora. De la mano de su directora de fotografía, Sandra Roca, nos adentramos en otra de las películas a concurso en la Selección Oficial y, sorprendentemente fuera del palmarés.
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