En la etapa posterior al Descubrimiento de América, la Hacienda Guzmán (La Rinconada, Sevilla) se convirtió con sus tres molinos de viga en una de las fábricas de aceite de oliva más importantes del mundo bajo las órdenes de Hernando Colón, hijo del célebre descubridor, quien en esas fechas comenzó a explotar la nueva ruta comercial enviando al Nuevo Mundo el aceite de oliva producido en la finca como parte del Tercio de Frutos cargado en la Flota de Indias.
Hoy, más de 500 años después, y tras haber sido sometida por parte de la familia Guillén, propietaria de la finca, a una importante restauración, la Hacienda Guzmán, máximo exponente de hacienda olivarera del barroco sevillano, vuelve a vivir una apa de esplendor combinando el uso privado y familiar con la producción de HG, la marca de aceites de oliva virgen extra elaborada con aceitunas de la misma finca, y el desarrollo de actividades de oleoturismo gestionadas por la Fundación Juan Ramón Guillén, entidad sin ánimo de lucro con sede en la hacienda.
La Hacienda Guzmán se erige imponente rodeada por 340 hectáreas de olivar ecológico, dejando patente el relevante papel que el sector olivarero ha desempeñado en el desarrollo socioeconómico de Andalucía a lo largo de los siglos.
De hecho, debido a su singularidad y valor excepcional, la hacienda es uno de los pocos espacios seleccionados para formar parte de la candidatura de los Paisajes del Olivar Andaluz a Patrimonio Mundial de la UNESCO. La declaración, que espera obtenerse en el verano de 2023, supondrá un reconocimiento a nivel internacional para el sector del olivar, y una puesta en valor del patrimonio industrial vinculado a la elaboración del aceite de oliva.
En este sentido, con la finalidad de acercar el proceso productivo al público, la Hacienda Guzmán tiene en marcha un proyecto de oleoturismo. Así, quien visita la finca puede viajar en el tiempo y comprobar el método empleado entre los siglos XVI y XIX en el impresionante molino original del siglo XVII, que cuenta con una prensa de madera de caoba de 15 metros de longitud, y que contrasta con el actual cuidado proceso de elaboración del aceite en la pequeña almazara, donde se produce uno de los mejores aceites premium del mundo, HG. Además, el visitante puede pasear por la olivoteca, una colección de olivos única con más de 150 variedades de 14 países tan dispares como Grecia, Albania, Siria o México. Un singular enclave que recoge la diversidad del olivar en el planeta. El recorrido se completa con el paso por cada uno de los tres patios, el museo de carruajes y el jardín andalusí, que rodea la fachada principal pintada por el escritor romántico Richard Ford durante su estancia en la hacienda.
Finalizamos la presentación a este seminario subrayando que las visitas a la Hacienda Guzmán son gestionadas por la Fundación Juan Ramón Guillén, de manera que la recaudación obtenida se destina al desarrollo de los programas de la entidad.
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