Guayaquil, Ecuador
El principio de permacultura, impulsado por la FAO a través de una idea holística de agricultura orgánica, insiste en la necesidad de fortalecer los cultivos locales, así como denunciar el perjuicio de sus suplantaciones. Acometer estos beneficios implica resolver estartegias de mercado para colocar los excedente y permitir a los agricultores locales una economía que trascienda el bajo valor agregado de la agricultura doméstica. La Asociación Asoprochirijos, implementó una estrategia de transformación del llamado “plátano” (banano, o banano de freir), en harinas, barras y galletas, incrementando la rentabilidad y reduciendo pérdidas poscosecha. Se emplearon equipos básicos de secado, molienda y horneado, junto con insumos locales como avena, semillas y miel. Los controles higiénicos se basaron en guías de buenas prácticas adaptadas a las condiciones comunitarias. La metodología combinó talleres teórico-prácticos, encuestas diagnósticas y validaciones comunitarias mediante pruebas hedónicas no estandarizadas. Los resultados mostraron un impacto directo positivo, tanto en 60 productores como en 180 personas de su entorno. Se observó una mejora superior al 50% conllevando la elaboración de harinas con humedad final de 8–10%, barras energéticas con 85% de aceptación comunitaria y galletas nutritivas con buena aceptación sensorial. Todo esto, redirigiendo el uso de 25 toneladas de banano de rechazo. El resultado es comparado los principios de la permacultura y similares, apreciendo sus enormes potencialidades de transformación del modelo agrícola convencional.
The principle of permaculture, promoted by the FAO through a holistic approach to organic agriculture, emphasizes the need to strengthen local crops and the harm caused by their substitution. Realizing these benefits requires developing market strategies to market surpluses and enable local farmers to generate an economy that transcends the low added value of domestic agriculture. The Asoprochirijos Association implemented a strategy to transform plantains (bananas, or bananas for frying) into flour, bars, and cookies, increasing profitability and reducing post-harvest losses. Basic drying, milling, and baking equipment were used, along with local inputs such as oats, seeds, and honey. Hygiene controls were based on good practice guides adapted to community conditions. The methodology combined theoretical and practical workshops, diagnostic surveys, and community validation using non-standardized hedonic tests. The results showed a direct positive impact on both 60 producers and 180 people in their surroundings. An improvement of more than 50% was observed, leading to the production of flours with a final moisture content of 8–10%, energy bars with 85% community acceptance, and nutritious cookies with good sensory acceptance. All this was achieved by redirecting the use of 25 tons of rejected bananas. The results were compared with permaculture and similar crops, revealing their enormous potential for transforming the agricultural model.
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