La Iglesia en los albores del tercer milenio se plantea recorrer la senda de la sinodalidad. El papa Francisco ha asumido este compromiso como programático. En este sentido ayuda profundizar en la imagen de pueblo de Dios, con la que la constitución Lumen Gentium se refirió a la Iglesia, y su dimensión sacerdotal. Los bautizados como compañeros de camino conforman el pueblo de Dios que, convocado de entre los pueblos, expresa su dimensión social, histórica y misionera. Mientras que el sacerdocio común del que se participa nos hace concebir la vida del creyente como entrega en la misión de anunciar el Evangelio.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados