La cultura occidental ha puesto el acento en el "yo pienso", considerando al cuerpo como un objeto frente a un sujeto pensante. El cuerpo ha quedado convertido así en una máquina compleja que es manejada desde la conciencia. Sin embargo, las nuevas propuestas filosóficas y teológicas subrayan que nuestra existencia encarnada es una condición previamente dada al despertar de nuestro yo. De esta manera, el cuerpo no es una realidad añadida al sujeto, sino la potencia misma de configuración del mundo como universo de sentido.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados