El artículo propone una evaluación crítica del pensamiento estructuralista latinoamericano a través de la lectura que realiza Cristóbal Kay en su último libro: Pensadores rebeldes. Simultáneamente se subrayan los aspectos positivos de la evolución pluscategorial elaborada en la región, así como el desequilibrio respecto de las categorías en cuestión. Dicha estimación implica trascender y transformar la perspectiva. Inadvertidamente, el apoyo pluscategorial para dicha tarea decolonial, como se dice hoy día, surge de la pluma de dos autores anglosajones sin conocimiento de causa, e incluso del locutor en el libro. A través del concepto de posesión-en-separación, de las condiciones de existencia de los agentes, se destaca una alternativa para reflexionar sobre las relaciones sociales y las posibles estrategias para su reforma. Esto implica asumir plenamente las consecuencias sociales y políticas de lo que incluye la noción de “heterogeneidad” liberada de sus connotaciones tecnológicas.
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