El tema de este artículo es una reflexión sobre la enseñanza de la ciencia política como “ciencia del poder” y sus potenciales consecuencias en una profesionalización donde la importancia de la comunidad política (el estado) queda relegada a una interpretación de sus epifenómenos más resaltantes. En la primera sección se evalúan dos posibles causas de ese abandono del estado: la pereza y el temor. La siguiente sección se centra en los rasgos epistemológicos del estado: su evolución lógica como concepto, su potencial como motivante de la acción personal, el reto de distinguir la causa final estatal de otros percusores humanos y nuestra humana postura de rebelión frente a él.
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