Santiago, Chile
Julián, Heidi y Marcela crecieron al ritmo del pregón callejero y al vaivén de puestos de venta improvisados en las calles de los barrios Centro, Restrepo y 20 de julio al sur de Bogotá. Su madre era una mujer cabeza de hogar, con un corazón latente como la raíz de un árbol que se abre paso a través de las piedras para buscar incansablemente la luz. Aquella mujer a la que le habían dado el nombre de la primera miss universo de Colombia era una figura inconfundible en esas calles. Su piel trigueña, el cabello ondulado y los lunares que adornaban sus mejillas eran los rasgos físicos que acompañaban una fuerza descomunal oculta tras sus 1,54 metros de estatura. Luz Marina gozaba de la habilidad innata del mejor de los oradores cuando entraba en acción en su puesto ambulante de medias veladas
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