El contexto global exhibe una creciente presión social, económica y tecnológica que demanda a las organizaciones una permanente adaptación, integración y flexibilidad en sus operaciones. La organización universitaria no escapa a esta demanda. Esta se caracteriza por la activa interacción de diferentes actores y la coexistencia de tendencias hacia la tradición y la innovación. Se trata de una organización altamente compleja por su multiplicidad de objetivos y la gestión de esa heterogeneidad se manifiesta en su estructura. La implementación de la estructura departamental universitaria ha facilitado en la práctica este proceso de adaptación generando un impacto positivo tanto desde la perspectiva académica como administrativa. El presente trabajo desarrolla las características de dicha estructura y el rol del director de departamento, y analiza las principales ventajas y desventajas que presenta su implementación.
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