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Sánchez –Calvopiña, Alexandra Elizabeth
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Hidalgo –Vásconez, Verónica Nataly
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Márquez –Altamirano, Ana Carolina
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Ambato, Ecuador
Objetivo: Se analizó y comparó los niveles de estrés académico en estudiantes universitarios de modalidad presencial y a distancia, con el propósito de identificar los principales estresores, síntomas y estrategias de afrontamiento presentes en ambos grupos. Metodología: Se desarrolló una investigación con enfoque cuantitativo, diseño no experimental, de corte transversal y alcance descriptivo-comparativo. La muestra estuvo conformada por 412 estudiantes universitarios, de los cuales el 53,6 % correspondió a la modalidad a distancia y el 46,4 % a la modalidad presencial. Se utilizó el Inventario SISCO del Estrés Académico, instrumento validado con un coeficiente Alfa de Cronbach de 0,90. Los datos fueron analizados mediante estadística descriptiva y comparativa. Resultados: Se evidenciaron niveles moderados a altos de estrés académico en ambos grupos, con medias superiores a 3,0 puntos en la mayoría de los estresores. La sobrecarga académica se identificó como el principal factor estresante, con valores cercanos al 85 % del puntaje máximo de la escala en ambas modalidades. Los estudiantes presenciales presentaron mayor intensidad de síntomas físicos y psicológicos, con medias que oscilaron entre 3,6 y 3,9 puntos (≈72 %–78 % del valor máximo), mientras que en la modalidad a distancia el estrés se asoció principalmente con la gestión del tiempo y la autonomía del aprendizaje, con medias cercanas al 75 % de la escala. En cuanto a las estrategias de afrontamiento, ambas modalidades mostraron un uso frecuente de recursos adaptativos, especialmente el apoyo social, con valores próximos al 75 % del puntaje máximo. Conclusiones: El estrés académico afectó de manera sostenida a los estudiantes universitarios, presentando manifestaciones diferenciadas según la modalidad de estudio. Los hallazgos evidencian la necesidad de implementar estrategias institucionales de prevención e intervención orientadas al bienestar y la salud mental en la educación superior. Se sugiere crear programas de apoyo psicoeducativo distintos, mejorar las habilidades para gestionar el tiempo, fomentar estrategias de afrontamiento adecuadas y establecer ambientes académicos que consideren mejor la carga de los estudiantes, para promover trayectorias formativas saludables y sostenibles. Futuras investigaciones podrían profundizar en el impacto longitudinal del estrés académico y en la efectividad de intervenciones específicas según modalidad de estudio.
Objective: The levels of academic stress in university students in both face-to-face and distance learning modalities were analyzed and compared, with the aim of identifying the main stressors, symptoms, and coping strategies present in both groups. Methodology: A research study was conducted with a quantitative approach, non-experimental design, cross-sectional nature, and descriptive-comparative scope. The sample consisted of 412 university students, of which 53.6% corresponded to the distance learning modality and 46.4% to the in-person modality. The SISCO Inventory of Academic Stress was used, an instrument validated with a Cronbach's Alpha coefficient of 0.90. The data were analyzed using descriptive and comparative statistics. Results: Moderate to high levels of academic stress were evidenced in both groups, with means exceeding 3.0 points in most stressors. Academic overload was identified as the main stressor, with values close to 85% of the maximum score on the scale in both modalities. In-person students exhibited a higher intensity of physical and psychological symptoms, with averages ranging between 3.6 and 3.9 points (≈72%–78% of the maximum value), while in the distance learning modality, stress was mainly associated with time management and learning autonomy, with averages close to 75% of the scale. Regarding coping strategies, both modalities showed frequent use of adaptive resources, especially social support, with values close to 75% of the maximum score. Conclusions: Academic stress consistently affected university students, presenting differentiated manifestations according to their mode of study. The findings highlight the need to implement institutional strategies for prevention and intervention aimed at well-being and mental health in higher education. It is suggested to create different psychoeducational support programs, improve time management skills, promote adequate coping strategies, and establish academic environments that better consider the students' workload, to promote healthy and sustainable educational trajectories. Future research could delve into the longitudinal impact of academic stress and the effectiveness of specific interventions according to the mode of study.
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