La controversia suscitadas entre los tratadistas clásicos acerca del origen del término lictor, es constatación tanto de su antigüedad como de los variados aspectos desde los que el vocablo puede abordarse. A este tenor, encontramos hasta tres posibilidades etimológicas que intentan adecuar el significado con las funciones que tal individuo podía desempeñar. Festo dice que eran lictor es aquellos individuos que, llevando las haces de varas ligadas, infligían castigos corporales a los magistrados tomados en falta. Abogaba por tanto por una etimología del término con el verbo ligo, atar, de forma que lictor sería el portador de, fasces unidas o atadas. El concepto aludiría al principal distintivo del personaje.
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