La disputa marítima entre España y Marruecos en torno a las Islas Canarias se enmarca en un contexto geopolítico complejo, influido por el conflicto no resuelto del Sahara Occidental. La delimitación de las zonas económicas exclusivas y plataformas continentales es clave, especialmente por los recursos pesqueros, energéticos y minerales en juego. Marruecos ha avanzado sus intereses mediante leyes unilaterales y estratégicas de “zona gris”, como la explotación económica de facto, la presión migratoria y una creciente militarización indirecta. España, en cambio, mantiene una postura legalista, defendiendo los derechos marítimos de Canarias conforme al derecho internacional. Esta situación genera tensiones diplomáticas y riesgos para la seguridad nacional, incluida la presión migratoria y el impacto ambiental. A futuro, se plantean cuatro escenarios: un acuerdo bilateral, una gestión compartida, la judicialización del conflicto o el mantenimiento del status quo. La resolución del estatus del Sahara y la voluntad política serán determinantes. La disputa refleja una pugna estratégica más amplia por el control del Atlántico nororiental y sus recursos clave para la transición energética y la proyección geoestratégica.
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