El desarrollo por parte de Rusia y China de armas hipersónicas, constituye un desafío a las potencias occidentales, especialmente en el contexto europeo y naval. Estas armas, presentan una amenaza estratégica significativa debido a su velocidad (superior a March 5), maniobralidad y capacidad de evadir los sistemas tradicionales de defensa. Estados Unidos ha retomado su desarrollo ante el avance ruso-chino, enfocándose en programas como el CPS y HACM, con uso convencional y lanzamientos desde diversas plataformas. Aunque, su empleo aún es limitado, estas armas están avanzando hacia la madurez tecnológica y podrían proliferar, alterando el equilibrio estratégico. Ante ello, Europa y la OTAN deben revisar sus capacidades defensivas, mejorar la interoperabilidad y adaptarse al nuevo escenario, considerando la integración de sensores espaciales y nuevos interceptores para enfrentar esta amenaza emergente. (Resumen de la revista)
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