Madrid, España
Pozuelo de Alarcón, España
La alimentación urbana constituye un eje estructurador del territorio, del urbanismo y de las dinámicas sociales. En Madrid, los merca- dos municipales han sido históricamente espacios clave de abastecimiento de proximidad e interacción ciudadana. La competencia de supermercados, centros comerciales y comercio online ha generado una grave crisis que ha propiciado la incorporación de nuevas estrategias vinculadas a sistemas alimentarios sostenibles. Al mismo tiempo, movimientos ciudadanos y políticas municipales —huer- tos urbanos, cooperativas agroecológicas y programas de alimentación sostenible— han renovado la relación entre productores y consumidores. Estas iniciativas fomentan economías circulares, consumo responsable y resiliencia urbana, situando la alimentación como motor de transformación territorial y cultural. En este contexto, los mercados se consolidan como mediador social que conecta actores diversos y equilibra intereses económicos con beneficios colectivos. Más allá de su función comercial, pueden entenderse como instrumentos de urbanismo regenerativo y equidad alimentaria. La contribución del artículo radica en mostrar cómo los mercados pueden convertirse en infraestructuras alimentarias estratégicas en la relación entre ciudad, territorio y ciudadanía.
Urban food systems constitute a structuring axis of territorial organization, urban planning, and social dynamics. In Madrid, municipal markets have historically functioned as key sites of local provisioning and civic interaction. However, the rise of supermarkets, shopping centers, and online retail has precipitated a profound crisis, prompting the incorporation of new strategies aligned with sustainable food systems. Concurrently, civic movements and municipal policies—such as urban gardens, agroecological cooperatives, and sustainable food programs—have reconfigured the relationship between producers and consumers. These initiatives promote circular economies, responsible consumption, and urban resilience, thereby positioning food as a catalyst for territorial and cultural transformation. Within this framework, markets emerge as social mediators that connect diverse stakeholders and reconcile economic interests with collective benefits. Beyond their commercial role, they may be understood as instruments of regenerative urbanism and food equity. The article’s contribution lies in demonstrating how markets can be reframed as strategic food infrastructures at the intersection of city, territory, and citizenship.
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