Getafe, España
La epidemiología del cáncer de la unión esofagogástrica (CUEG) presenta diferencias significativas entre Oriente y Occidente. En los países occidentales, la incidencia del CUEG ha aumentado notablemente en las últimas décadas, asociada con factores de riesgo como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y la obesidad. En contraste, en muchos países asiáticos, a pesar de la creciente prevalencia de la ERGE, la incidencia del CUEG se mantiene baja o estable, lo que sugiere diferencias etiológicas, ambientales y biológicas según la región.
Este artículo revisa las tendencias de incidencia y factores de riesgo del CUEG, destacando las características moleculares y clínicas de los subtipos de Siewert. Los tipos I y II, relacionados con el esófago de Barrett (EB), inestabilidad cromosómica y disfunción de p53, se asemejan a los cánceres del esófago distal. Por su parte, el tipo III presenta mayor inestabilidad de microsatélites y mutaciones en ARID1A/CDH1, características de cánceres gástricos.
En Occidente, la estabilización en la incidencia del CUEG desde 2009 se atribuye a mejoras en la vigilancia endoscópica, uso de inhibidores de la bomba de protones y reducción del tabaquismo. Sin embargo, persisten controversias, como el papel de la metaplasia intestinal en el diagnóstico de EB y las diferencias en el riesgo según la longitud del segmento de Barrett.
Este análisis resalta la necesidad de enfoques adaptados a cada región, integrando hallazgos moleculares y clínicos. La investigación futura en biomarcadores, microbiota y predisposición genética será clave para optimizar el diagnóstico y manejo del CUEG a nivel global.
The epidemiology of gastroesophageal junction cancer (GEJC) varies between Eastern and Western regions. In Western countries, GEJC incidence has risen markedly in recent decades, linked to risk factors like gastroesophageal reflux disease (GERD) and obesity. In contrast, many Asian countries, despite increasing GERD prevalence, show stable or low GEJC rates, suggesting regional differences in etiology and biology.
This review examines incidence trends and risk factors, emphasizing the molecular and clinical characteristics of Siewert subtypes. Types I and II, associated with Barrett’s esophagus (BE), chromosomal instability, and p53 dysfunction, resemble distal esophageal cancers. Type III, with microsatellite instability and ARID1A/CDH1 mutations, aligns with gastric cancers. These insights guide tailored diagnostic and therapeutic approaches.
Western incidence stabilization since 2009 reflects endoscopic surveillance, proton pump inhibitors, and smoking reduction. However, BE-related controversies persist, including the need for intestinal metaplasia (IM) in diagnosis and differing risks between long- and short-segment BE. Emerging research on microbiota, inflammation, and Helicobacter pylori highlights their roles in progression.
This analysis underscores the importance of region-specific strategies incorporating molecular and clinical insights for GEJC prevention and management. Research into biomarkers, microbiota, and genetic predisposition is vital to improve detection and treatment, addressing the global burden of GEJC.
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