En el marco de la Festa(2), la tramoya aérea representa una combinación de precisión, audacia y una destreza casi coreográfica que permite realizar un trabajo excepcional a unos 25 metros de altura.
Este elemento resulta imprescindible para ambientar y dotar de dinamismo los últimos días de la Virgen María, su tránsito, asunción a los cielos y coronación, constituyéndose como uno de los recursos escénicos más impactantes.
Sin embargo, en los últimos años, este pilar fundamental se ha visto envuelto en una crisis de identidad y operatividad. Por un lado, se intensifica la aplicación de una normativa cada vez más estricta en materia de seguridad; por otro, se hacen evidentes los cambios en una sociedad que valora más el tiempo de ocio y evita compromisos, especialmente cuando las exigencias coinciden con los días más festivos del calendario local.
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