Psychotic symptoms and other neuropsychiatric manifestations in dementia are distressing conditions that deeply affect patients, carers, and staff. Low awareness and doubts about the competence of primary care services to intervene contribute to underdiagnosis and suboptimal management.
We critically discuss what may and may not be done in primary care, building on the case of a 79-year-old man with dementia who developed Capgras delusion (a typical misidentification syndrome), believing his wife was replaced by impostors. We highlight diagnostic and therapeutic challenges, discussing practical advice potentially applicable in many other neuropsychiatric conditions.
Referrals to specialists are needed but continuity of care and a family-sensitive practice remain crucial (this patient's symptoms and his wife's distress seemed to enhance each other in circular manners). Primary care is pivotal in relation-centred dementia management, to help address the biopsychosocial needs of patient and carers.
A multidisciplinary, task-sharing approach may improve dementia care, particularly in resource-limited settings.
Los síntomas psicóticos y otras manifestaciones neuropsiquiátricas en la demencia son alteraciones complejas que afectan profundamente a los pacientes, sus cuidadores y los profesionales. La baja concienciación y las dudas sobre la capacidad de los servicios de atención primaria para intervenir contribuyen a un infradiagnóstico y a una gestión subóptima de la enfermedad.
Discutimos críticamente lo que se puede y no se puede hacer en la atención primaria, basándonos en el caso de un varón de 79 años con demencia, que desarrolló un delirio de Capgras (un típico síndrome de falsa identificación), creyendo que su esposa había sido reemplazada por impostores. Destacamos los desafíos diagnósticos y terapéuticos, discutiendo consejos prácticos que podrían ser aplicables en muchas otras alteraciones neuropsiquiátricas.
Es necesario derivar la mayoría de estos pacientes a especialistas, pero la continuidad de la atención y una práctica sensible a las necesidades familiares siguen siendo cruciales (los síntomas del paciente y la angustia de su esposa parecían reforzarse mutuamente de manera circular). La atención primaria es fundamental para una gestión de la demencia centrada en las relaciones, ayudando a abordar las necesidades biopsicosociales de los pacientes y sus cuidadores.
Un enfoque multidisciplinario y el reparto de tareas pueden mejorar la atención de la demencia, especialmente en entornos con recursos limitados.
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