El abogado como profesional del derecho puede recibir el encargo de asesorar, interna o externamente, a una persona jurídica, o de representarla, cosa que en el ámbito privado es muy habitual, esto es, que la capacidad de obrar de la persona jurídica sea ejercida por un abogado apoderado, con facultades más o menos amplias según las necesidades de la entidad, actuación que, ahora, deviene especialmente útil para poder desarrollar adecuadamente las negociaciones exigidas por los MASC. Pero cuando de actuaciones procesales civiles se trata la cuestión deviene más compleja dado que existen problemas prácticos a la hora de admitir que las personas jurídicas lleven a cabo determinadas actuaciones a través de abogados apoderados. En el presente artículo de opinión, después de hacer la necesaria introducción, trataremos de forma práctica las cuestiones más problemáticas que se suscitan en el foro entorno a este asunto.Lawyers, as legal professionals, may be entrusted to advise, internally or externally, a legal entity, or to represent it. This is very common in the private sector, where the legal capacity of the legal entity is exercised by a duly authorised attorney with powers that are more or less extensive depending on the client’s needs. This practice is especially useful for properly handling the negotiations required by Alternative Dispute Resolution (ADR) procedures. However, when it comes to civil procedural actions, the issue becomes rather more complex in view of the practical problems involved in allowing legal entities to carry out certain actions through duly empowered attorneys. In this opinion piece, following the necessary introduction, we will proceed to address in a practical manner the most problematic issues that arise in the legal arena regarding this matter.
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