Resumen La vasculitis por IgA es la vasculitis más frecuente en la infancia se caracteriza por una vasculitis leucocitoclástica en la que están afectados los capilares por depósito de complejos inmunes de IgA. La erupción cutánea es la principal manifestación clínica junto con artralgias o artritis, afección del tracto digestivo y renal, a menudo tiene un curso auto limitado. Aunque se presenta a cualquier edad tiene una predilección por niños entre 3 y 7 años. Es común que se identifique un desencadenante, el más frecuentemente asociado es infeccioso, con reportes de hasta el 31% con infecciones de vías respiratorias, seguida de gastrointestinales en un 5%. Las manifestaciones dermatológicas son el elemento característico de la enfermedad y se encuentra en el 100% de los pacientes, sin embargo, la afectación renal es la que determina el pronóstico. El diagnóstico es clínico apoyado en auxiliares de laboratorio, gabinete y los criterios de clasificación; sin embargo, debido a que el pronóstico está condicionado principalmente por la afectación renal, tener alternativas simples y seguras, el adecuado seguimiento, la evaluación de la eficacia del tratamiento y el pronóstico de la enfermedad, son algunos de los principales objetivos de los biomarcadores. El tratamiento inicial se basa en medidas generales, pero en caso de afección gastrointestinal, renal u otro órgano blanco como testículos, el tratamiento con corticosteroides e inmunosupresores es necesario. Desde finales del siglo pasado se reconoció que no todos los pacientes con vasculitis por IgA tenían un desenlace benigno, sin embargo, recientemente se ha publicado información que sustenta un desenlace deletéreo tanto en los pacientes con nefritis como en el embarazo.
Abstract IgA vasculitis is the most common vasculitis in childhood, and its main feature is leukocytoclastic vasculitis, in which the capillaries are affected by the deposit of IgA immune complexes. Skin rash is the principal clinical manifestation, along with arthralgia or arthritis, digestive and renal tract involvement, and is often self-limiting. Although it occurs at any age, it prefers children between 3 and 12 years. It is common to identify a trigger, the most frequently associated with infection, with reports of up to 31% along respiratory tract infections, followed by gastrointestinal infections at 5%. Dermatological manifestations are the characteristic element of the disease; 100% of patients have purpura at some point; however, renal involvement determines the prognosis of these patients. The diagnosis is clinical, supported by laboratory and cabinet assistants and classification criteria; however, since the prognosis is mainly conditioned by renal involvement, having simple and safe alternatives, adequate follow-up, evaluation of the efficacy of the treatment, and the prognosis of the disease are some of the main objectives of biomarkers. Initial treatment consists of general measures, but in the case of gastrointestinal, renal, or other target organ involvement, such as testicles, therapy with corticosteroids and immunosuppressants is necessary. Since the end of the last century, it has been recognized that not all patients with IgA vasculitis had a benign outcome; however, recent data supports a deleterious outcome both in patients with nephritis and in pregnancy.
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