En el artículo se manifiesta que los escépticos no practican el escepticismo radical (aquel que afirma que el conocimiento no es posible), sino que se desenvuelven en el campo del escepticismo metodológico, que acepta y promueve el conocimiento sobre distintos aspectos de la naturaleza, intentando validar la realidad de una afirmación determinada. Se describen además diversos temas pendientes para el escepticismo, entre ellos, el de la ideología (sistema de creencias, como la religión), que está inmersa tanto en la política como en la economía, ya que éstas están fuertemente contaminadas por la carga ideológica. En el texto se analiza igualmente el populismo como una de las más graves amenazas contra la democracia, la libertad de expresión y el libre pensamiento, y se concluye además que el escepticismo, el pensamiento crítico y la investigación científica son los elementos más útiles con los que se cuenta para combatir las propuestas seudocientíficas.
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