Presento una visión personal de mis años de aprendizaje y trabajo en el Museo Arqueológico Nacoinal, cuando la actividad del conservador de museos podía articularse en torno a la investigación y nutrirse de ella. Las palabras se acompañan de un deseo de recuperar trazas de la memoria de quienes nos precedieron. Algunas de ellas tal vez apunten a problemas aún vivos y ayuden a comprendernos. Se alude también a la preparación para el patrimonio y los museos en Francia, otro camino de contraste y de autoconocimiento en la futura Europa de los Museos. Este texto reelabora las palabras que dirigí a los nuevos funcionarios de conservadores y ayudantes de museo en noviembre de 2001 y pretende mantener el estilo de aquella dedicatoria junto con un especial deseo de diálogo con las nuevas generaciones.
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