En contra de las afirmaciones de anteriores estudiosos cristianos de que las palabras de Jesús sobre el Templo en Marcos 14,58 eran apócrifas o, a lo sumo, reflejaban la forma en que los primeros cristianos entendían sus palabras, mi propósito en este artículo es argumentar que esta tradición literaria conservaba un eco de la ipsissima verba del mismo Jesús. Como puede deducirse de algunas fuentes literarias judías del Segundo Templo (4Q174, Hechos 7, 2 Baruc y 4 Esdras), la diferencia ontológica entre el Templo histórico “hecho con manos” y el escatológico “no hecho con manos” era un claro topos teológico muy extendido en el judaísmo antiguo.
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