En la población con diabetes mellitus (DM) y enfermedad renal crónica (ERC), el control glucémico puede estar sujeto a condiciones que dificultan su cumplimiento, considerando que en etapas avanzadas de la ERC experimentan frecuentemente una mayor “variabilidad glucémica” (VG).
La evaluación metabólica medida por HbA1c se altera por condiciones asociadas con ERC.
La evidencia sugiere que la albumina glicada (AG) sería un marcador glucémico y factor pronóstico superior a la fructosamina y la HbA1c en poblaciones en estadio (E) de ERC o en tratamiento de hemodiálisis (HD), no habiendo datos suficientes respecto de la utilidad de estos parámetros en estadios iniciales de ERC y en diálisis peritoneal (DP). Ante alteraciones del metabolismo de la albúmina (p. ej., proteinuria en rango nefrótico), los resultados deben interpretarse con cautela.
Debido a las limitaciones mencionadas, se sigue utilizando la HbA1c como referente de control glucémico, siempre considerando dichas limitaciones.
El automonitoreo glucémico (AMG) se asocia a lecturas erróneas por la presencia de hipoxia, hipertrigliceridemia, hiperuricemia o aumento de la bilirrubina4. No permite detectar la presencia de hipoglucemias asintomáticas o nocturnas, y no provee información dinámica de las variaciones de los niveles de glucemia.
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